Tenía apenas 11 años cuando entró por primera vez al sistema juvenil. Tres años después, KJ Biermann enfrentaría acusaciones mucho más graves.
Ahora su defensa quiere que vuelva al mismo sistema que ya tuvo una oportunidad de intervenir. ¿Qué ocurrió durante esos años? ¿Qué falló y quién tenía la responsabilidad de supervisarlo?
Un caso que obliga a plantear una pregunta incómoda: ¿cuántas oportunidades son demasiadas?
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